jueves, 27 de mayo de 2010

Ser Adolescente….


Ser adolescente no es fácil. Existen unos estereotipos sobre esta etapa de la vida a los que los jóvenes deben acomodarse. Así, un adolescente no puede ser «normal», no puede aceptar tranquilamente un consejo o decidir que el adulto tiene razón porque dejaría de ser lo que es, adolescente. Debe cuestionarlo todo, negar la evidencia y luchar para imponer su criterio.
Un adolescente debe vestirse de adolescente y si no es así se expone a ser ridiculizado. Él mismo se verá ridículo cuando no se sienta en su piel con la ropa que quiere y verá ridículos a los adultos que visten de otro modo; y mucho más ridículos a los adultos que visten como él.

Un adolescente tendrá las ideas muy claras sobre el mundo que le rodea. Conocerá a los mejores cantantes o DJs, porque son los mejores sin discusión y estará pendiente de su música y sus conciertos y luego los mejores serán otros sin discusión y peleará por ellos y tendrá todos los argumentos del mundo o el único argumento de que es así y punto.

Un adolescente soñará con el sexo, pensará en el sexo, utilizará el sexo y tendrá temor del sexo. Lo buscará, lo hablará y se sentirá perdido sin reconocerlo. Será importante y lejano con los otros, dudoso y cotidiano consigo mismo. Lo rechazará del todo

o lo buscará en todas sus relaciones y tardará en relativizarlo.

Un adolescente sabrá de todo y creerá firmemente que 'los de otra parte del país, o los que lo humillan. no merecen vivir. Que cualquier idea es buena porque está en el extremo opuesto a la de sus padres o por ser exactamente la misma, pero que hay que defenderla con uñas y dientes, contra todos, pero especialmente contra la sociedad que no es consciente de ello. Sacrificará tiempo, dinero y comodidades por defender sus ideas, porque son sus razones indubitables. Ideas que un amigo, su pareja, un libro, volverán del revés para, de nuevo, convertirse en valedor de otras causas que merezcan la generosidad de su vida.

Un adolescente llorará viendo una película o leyendo una novela y dormirá en el suelo para acompañar al amigo con el que compartirá lo que tenga. Se sentirá hermano de todos y quijote de causas distintas con las que estará dispuesto a comprometerse hasta el final, pero le resultará imposible ayudar en casa cuando le pidan que recoja su habitación o simplemente que ponga la música más baja.

Un adolescente se enamorará y toda su vida girará alrededor de su amor para llamarle por teléfono, para escribirle, para no tolerar que el tiempo familiar les separe. No existirá más realidad que su pareja ni más mundo que los deseos del otro para cuando la historia se termine llorar y tomar pastillas para dormir, para morir, para que el tiempo deje de existir cuando es intolerable.

Un adolescente sisará dinero en casa para que sus amigos le quieran y sentirse aceptado, para comprar chucherías de las que no puede prescindir y pensará que el dinero no existe pero que de mayor quiere tener cuanto más mejor, para comprar todo lo que sueña. Cuando, en verano, trabaje en una piscina o cuidando a un niño cobrará su primer sueldo e invitará a sus padres como si ese dinero le sobrara.

Un adolescente se enganchará a una computadora de la que conocerá todos sus entresijos y con ella mantendrá las mejores relaciones sociales. Solo frente a la pantalla será muchos personajes hablando desde la protección de su cuarto con el mundo que quiere conocer. A veces será imposible y se sentirá solo sin que nadie pueda entenderle ni consolarle. Creerá que nada tiene sentido, que la vida es complicada y llena de problemas y el futuro un oscuro túnel sin salida; entonces recordará los cuentos que escuchó cuando era un niño y deseará con todas sus fuerzas no cumplir más años.

Un adolescente saldrá por la noche y probará lo que le ofrezcan porque hay que experimentar y porque tiene edad para decidir por sí mismo y cuando llegue a casa se enfrentará a sus padres si le reprochan la hora de volver; pero si cuando llegue, son ellos los que no están, se sentirá perdido pensando que quizás no importa a nadie.

Ser adolescente, decididamente, no es sencillo; es una tarea agobiadora, y también lo es el ser padre, madre, maestr@ o tutor (a), pues no comprendemos el tan complejo trajinar de la vida del adolescente, o no recordamos, o deseamos olvidar que también vivimos esa etapa.

La tarea de ser adolescente, debemos asumirla juntos, adolescentes, padres y maestr@s